Intercambio cultural via Internet - Oportunidades y Estrategias
Foro en red, Casa de las Culturas del Mundo, Berlín

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  Statement:   Yu Yeon Kim: Puntos de entrada
 
  Tal vez el buscador de Internet más corpóreo al momento de escribir estas líneas sea el Photofinder de Altavista. En una primera instancia exhibe el resultado de una búsqueda como galería de imágenes y luego refina la búsqueda, encontrando similitudes de forma y color. Usando la opción »visualmente similar« el usuario puede navegar más allá de la especificidad de la pesquisa inicial a través de las geografías pixeladas de flora, fauna, carne, moda, automóbiles, arquitectura, y así sucesivamente, traspasando una extensa gama de representaciones visuales de actividades y ámbitos humanos. Photofinder representa una significativa ampliación del retrato multifacético de Internet - una construcción de la que todos somos participantes al introducir contenidos e interactividad críticos y no críticos. Uno podría imaginar un desarrollo de este banco de datos visual siguiendo la línea del Visual Thesaurus de Mark Tinkler o de programas similares, en los que las imágenes giran transparentes una sobre otra revelando en todo momento el eje de sus relaciones. Esto sería más sugerente de los conceptos de inmersión y transparencia tan frecuentemente asociados al llamado »cyberspace«, que implica someternos a una especie de pasaje osmótico a través del vidrio de nuestras pantallas, detrás del que somos disueltos y mezclados, en suspensión incorpórea, con las masas interconectadas.
  Desde los comienzos de Internet hemos estado obligados a personalizar su profusión de datos en la intersección de nuestra carne, nuestras nacionalidades, geografías - todo lo que remita a nuestro ancla en el mundo real, mientras que flotamos, aparentemente libres, para infligir con nuestra presencia un efecto sobre el interconectado éter electrónico. Pero cómo somos traducidos y reconstituidos por este espacio?
  No es difícil sentir euforia en relación a la manera en que nuestras comunidades internacionales han sido acercadas unas a otras a través de los diversos canales de Internet. Provocó el fenómeno de permitir publicar a las masas electrónicamente soberanas, además de generar una multitud de organizaciones y redes culturales alternativas e independientes. Estos ambientes electrónicos interconectados son a la vez una expresión del deseo de descentralizar los establecidos núcleos de cultura, y el logro en sí mismo de crear un amplio espectro de intercambio informativo e iniciativas creativas que tienen un impacto cultural directo sobre la sociedad. En el marco de algunos de estos espacios intercomunicados se desarrollan nuevas articulaciones de lenguaje e identidad alrededor de la interconexión de diveras modalidades y el descubrimiento de nuevas formas de representación espacial.
   En PLEXUS recientemente inauguramos OMNIZONE, un proyecto que comenzamos en 1997 con el objetivo de explorar las relaciones dinámicas en la cultura digital a través de las obras de varios artistas. OMNIZONE no se propone crear una legitimación jerárquica y autoreferencial de esta cultura, sino que es más bien (y por necesidad) explorativo, inconcluso y contínuo. Dentro de las limitaciones de sus fondos y recursos, PLEXUS siempre ha tratado de promover un foro intercultural de ideas y creatividad, y esta ambición se ha extendido a OMNIZONE que intentamos profundice un entendimiento crítico de las estructuras de información y de los paquetes culturales con los que vienen cargadas.
  El problema con Internet, al igual que con todo organismo aparentemente caótico, es encontrar un punto de vista desde el cual puede ser visto a suficiente distancia para entender su estructura en evolución. Es algo así como un vasto juego de ajedrez chino con una tabla sin límites. En primer lugar las intersecciones se hallan todas interconectadas, y luego se pone en evidencia que dominios enteros han sido cercados. El antiguo refrán »control es el precio de la libertad« se aplica en especial aquí. Nuestras tecnologías de comunicación no solo facilitan el acceso a la información, sino que controlan y registran cómo y quién la requiere. Y es más, la fuerza directriz y la que sostiene Internet no es una comunidad internacional de iluminados profesionales de la cultura, sino el formidable poder del capitalismo internacional. La información que en forma habitual y constante absorbemos de los medios masivos de comunicación está infectada por los controles de un mercado consumista hasta un grado tal, que probablemente determine aún nuestros pensamientos más íntimos y ciertamente nuestros deseos. Hasta qué punto el moderno »yo« no sea una invención del capitalismo es difícil de distinguir objetivamente ya que la objetividad misma puede que sea cómplice. Internet puede ser a la vez un instrumento que infunda facultad de elección y responsabilidad a las masas, a través de democratización y descentralización del poder - si el pensamiento crítico adquiere uso popular - pero puede igualmente permitir una calculada manipulación del conocimiento al servicio de intereses políticos y comerciales. El hecho de que contradicción y cambio sea la verdadera esencia de Internet es una buena señal para su futuro. Pero estamos pensando y creando cada vez más dentro de los parámetros de programas electrónicos que han sido creados para cumplir con determinadas demandas comerciales. Internet ha cambiado para siempre la manera que percibimos la interconectividad de nuestras culturas, pero las tecnologías comercialmente orientadas que facilitan su navegación y definen su curso también sesgan nuestro modo de pensar, percibir y asimilar conocimiento. El rol de los profesionales internacionales de la cultura debería ser el de subvertir estas estructuras y mecanismos exponiendo y esclareciendo sus efectos y dinamismos.
  Si hemos de considerar Internet como una zona de contacto de las culturas internacionales tendremos que examinar entonces las intrincadas operaciones de valores poscolonialistas y neo-imperialistas proyectadas a través del consumismo occidental y por ende por los mecanismos inherentes a Internet. De hecho, no hay una simple distinción del »Otro«. Ese conglomerado de fabricadas identidades »tercermundistas« ya se ha reinfiltrado a sí mismo, problemáticamente, en este ambiente - la transferencia de significado está bien en camino en numerosas direcciones. Sin embargo la zona real de exclusión comienza al margen del marco de alcance más recóndito de los tecnológicamente fortalecidos - allí donde los pobres en tecnología se descubren a un nuevo nivel de incapacitación y dependencia, mientras son fetichizados como »otredad« por los tecnológicamente ricos.

(Traducción: Pat Binder)


Yu Yeon Kim: Nacida en Corea del Sur en 1956. Curadora independiente basada en Nueva York y Seúl. Co-fundadora y curadora en jefe de »PLEXUS«, una organización artística no comercial de Internet, en Nueva York, que exhibe obras tanto digitales como de medios tradicionales, y que facilita conferencias internacionales en línea. Curadora de numerosas exposiciones incluyendo: »In The Eye of the Tiger«, una muestra de arte coreano contemporáneo en Exit Art/The First World, Nueva York (1997) y en el Ilmin Museum of Art en Seúl (1998), al igual que »Transversions« en la 2ª Bienal de Johannesburgo, 1997/1998. Más recientemente Yu Yeon Kim fue co-curadora de »OMNIZONE, Perspectives in Mapping Digital Culture«, un proyecto investigativo y experimental en la red.
Sus ensayos y entrevistas han sido publicados en ART AsiaPacific (Australia), Wolgan Misool (Corea), Atlantica, Flash Art, e Intelligent Agent (Nueva York).
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Foro de la Casa de las Culturas del Mundo, Berlín, sobre el uso de Internet en el intercambio cultural con y entre Africa, Asia/Pacífico y América Latina. 1998/1999